El 29 de abril de 2021, Fernando Pequeño Ragone entregó al Archivo Histórico de Salta un conjunto de fotografías, documentos y registros audiovisuales que permanecían en custodia privada desde la dictadura. El acuerdo creó el Fondo Pequeño Ragone: noventa y una placas de vidrio, más de mil trescientas imágenes, cintas en 8 mm y archivos de prensa que documentan la vida pública y privada del gobernador desaparecido y de la Familia Paz. Para la Asociación Miguel Ragone, ese archivo es mucho más que patrimonio cultural: es soporte de la memoria, herramienta de justicia transicional y evidencia de un proyecto de gobierno que, entre 1973 y 1976, pensó el territorio salteño desde la justicia social y la responsabilidad ambiental. Una donación que convirtió una memoria familiar en patrimonio colectivo.
Ultima actualización, abril 2026.
| Fotografías en papel que había conservado Clotilde Suárez de Ragone parte de las unidades del Fondo. |
| El fondo en la iconoteca del Archivo. (c) 2026. |
Contenidos:
Memoria,naturaleza y justicia: el Fondo Pequeño Ragone y la tarea de no olvidar
LaFamilia Pequeño - Paz y el hilo verde de la historia
Elconvenio como modelo de gestión del patrimonio
Lamemoria como proyecto colectivo
Elconvenio con el Archivo Histórico de la Provincia de Salta.
Memoria, naturaleza y justicia: el Fondo Pequeño
Ragone y la tarea de no olvidar
El 29 de abril de 2021, en un acto discreto pero cargado de
significado, Fernando Pequeño Ragone entregó a la Coordinación General de
Bibliotecas y Archivo de la provincia de Salta —conocida por sus siglas ABHS y
representada en esa ocasión por Paula Bertini— un conjunto de materiales que
había permanecido en manos privadas durante décadas. Noventa y una placas de
vidrio, más de mil trescientas fotografías digitales, doscientos treinta y dos
archivos de prensa, siete cintas en formato 8 mm y cincuenta y cinco videos. El
acuerdo, suscripto con la formalidad que exige cualquier donación patrimonial,
creó lo que desde entonces se denomina "Fondo Pequeño Ragone". Pero
más allá del protocolo administrativo, ese convenio abrió una ventana hacia dos
vidas entrelazadas con la historia de Salta: la del gobernador Miguel Ragone y
la de la Familia Paz.
Un archivo como acto político
Hablar de archivos en la Argentina del siglo XXI no es
hablar únicamente de papeles, fotografías o cintas magnéticas. Es hablar de
justicia. Desde la restauración democrática de 1983, y con mayor intensidad a
partir de la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad en 2003,
los fondos documentales se convirtieron en piezas fundamentales dentro de los
procesos de justicia transicional. Las imágenes, los registros escritos y los
testimonios audiovisuales no solo prueban hechos: reconstruyen subjetividades,
restituyen nombres y devuelven humanidad a quienes el terrorismo de Estado
intentó borrar.
En ese marco, el Fondo Pequeño Ragone adquiere una dimensión
que trasciende la archivística convencional. Miguel Ragone fue gobernador de
Salta entre 1973 y 1976. Detenido-desaparecido el 11 de marzo de 1976, apenas
días antes del golpe de Estado, su caso fue uno de los más emblemáticos de la
represión en la región noroeste del país. La condena a 15 de años de prisión al
fallecido ex Juez Federal Ricardo Lona y miembros militares y policiales,
encontrados responsables y culpables de su secuestro, asesinato y desaparición,
fue un hito en la construcción de verdad y justicia, pero también dejó en
evidencia la fragilidad de la memoria cuando depende únicamente de testimonios
orales. Los documentos importan. Las imágenes importan. Las huellas materiales
de una vida importan.
La Asociación Miguel Ragone, organización que desde hace
años trabaja en la divulgación de la figura y el legado del ex mandatario,
comprende cabalmente este valor. Para la institución, el fondo documental no es
solo un recurso de consulta: es el soporte material de una narrativa que
disputa el sentido del pasado. Cada fotografía que muestra a Ragone en actos de
gobierno, cada recorte de prensa que registra sus declaraciones, cada imagen de
su vida privada que humaniza al funcionario más allá del cargo, contribuye a
construir un relato integral que alimenta tanto los procesos judiciales como la
memoria colectiva de Salta. En el contexto de la justicia transicional, donde
la reparación simbólica es tan importante como la legal, disponer de un archivo
accesible, catalogado y custodiado con estándares profesionales es, en sí
mismo, un acto de reparación.
La Familia Pequeño - Paz y el hilo verde de la
historia
El fondo no registra únicamente la trayectoria de Ragone.
También documenta a la Familia Paz, cuya presencia en el acervo abre una
dimensión menos explorada pero igualmente significativa de este período de la
historia salteña. Aquí la Asociación Miguel Ragone encuentra otro eje de
trabajo que articula pasado y presente: la conservación ambiental y el
desarrollo sustentable.
Durante su gestión gubernamental, entre 1973 y 1974, Ragone
impulsó políticas públicas de notable modernidad para la época. En un contexto
nacional marcado por el retorno del peronismo al poder y por los debates sobre
el modelo de desarrollo, su gobierno se distinguió por incorporar la cuestión
ambiental a la agenda política provincial. Salta, con su extraordinaria
biodiversidad —la selva de las Yungas, el Chaco salteño, la Puna, los valles
intermontanos— constituía un laboratorio natural para pensar las tensiones
entre explotación de recursos y preservación del territorio. Las políticas de
Ragone en esos años anticiparon, en cierta medida, discusiones que décadas
después se volverían urgentes: el ordenamiento territorial, la protección de
cuencas hídricas, la regulación de actividades extractivas.
La Familia Paz, cuya historia aparece documentada en el
fondo, estuvo vinculada a esas preocupaciones. Su presencia en el archivo
habilita una lectura que conecta la historia familiar con la historia ambiental
de la provincia, y abre una línea de investigación que la Asociación Ragone ha
sabido incorporar a su agenda institucional. En la actualidad, cuando las
políticas públicas ambientales en Argentina y en Salta en particular enfrentan
presiones crecientes —deforestación del Chaco, avance de la frontera agropecuaria,
conflictos por el agua en la Puna—, recuperar el legado ambiental de Ragone no
es un ejercicio nostálgico. Es una intervención política en el presente.
La Asociación trabaja en esta doble dimensión: por un lado,
la justicia transicional y la memoria del dirigente desaparecido; por otro, la
vigencia de sus propuestas de desarrollo sustentable como referencia para las
políticas públicas actuales. El fondo documental es el nudo que une ambas
dimensiones, porque permite demostrar —con evidencia concreta, no con retórica—
que existió un proyecto de gobierno que pensó el territorio salteño desde una
perspectiva integral, que incluyó tanto la justicia social como la
responsabilidad ambiental.
El convenio como modelo de gestión del patrimonio
Más allá de su contenido, el acuerdo firmado en 2021 es
también un modelo de cómo debería gestionarse el patrimonio documental de
interés público. El ABHS asumió compromisos concretos: garantizar la integridad
del fondo sin dispersarlo entre distintas entidades, establecer criterios
técnicos de organización y catalogación, asegurar las condiciones de
preservación a largo plazo. Al mismo tiempo, habilitó el acceso público bajo
condiciones claras: citación obligatoria con la referencia "FONDO PEQUEÑO
RAGONE / ABHS-FPR", prohibición de uso comercial de las imágenes y
exigencia de transparencia sobre los fines de cualquier consulta.
Este equilibrio entre preservación y acceso no es menor. Con
frecuencia, los archivos históricos oscilan entre dos extremos igualmente
problemáticos: la sobreprotección que los convierte en reliquias inaccesibles,
y la apertura indiscriminada que puede derivar en usos distorsivos del
material. El convenio del Fondo Pequeño Ragone busca un punto intermedio: que
los documentos sean consultados, pero que esa consulta esté enmarcada en el
respeto por su valor cultural y por las personas que retratan.
Para los investigadores —historiadores, politólogos,
juristas que trabajan en causas de lesa humanidad, especialistas en políticas
ambientales— este fondo representa un recurso de primer orden. Pero su alcance
no se limita a la academia. Las fotografías de Ragone en campaña, en actos de
gobierno, en reuniones con vecinos de distintos puntos de la provincia, tienen
la capacidad de interpelar a cualquier ciudadano salteño que quiera entender
qué fue lo que se interrumpió en marzo de 1976.
La memoria como proyecto colectivo
Hay algo profundamente democrático en el acto de donar un
archivo. Quien dona renuncia a la posesión privada de una memoria para
convertirla en patrimonio común. Fernando Pequeño Ragone hizo eso: entregó
imágenes y documentos que le pertenecían —en el sentido más íntimo, familiar—
para que pertenezcan a todos. La provincia de Salta, a través de sus
instituciones archivísticas, asumió la responsabilidad de honrar ese gesto.
La Asociación Miguel Ragone, por su parte, hace de ese
archivo un instrumento vivo. No lo guarda como reliquia: lo moviliza, lo
interpreta, lo pone en diálogo con el presente. Cuando reclama justicia para
las víctimas del terrorismo de Estado, apela a él. Cuando promueve políticas de
desarrollo sustentable inspiradas en la gestión de Ragone, también. Esa doble
apelación —a la memoria dolorosa y al proyecto político inconcluso— es lo que
convierte al Fondo Pequeño Ragone en algo más que un conjunto de placas de
vidrio y cintas magnéticas.
Es, en definitiva, el rastro material de una manera de
entender Salta: como territorio a preservar, como comunidad a construir, como
historia que no ha terminado de contarse.
Las consultas al Fondo Pequeño Ragone pueden realizarse a
través del Archivo Histórico de la Provincia de Salta (ABHS). Todo uso público
del material debe consignar la referencia: FONDO PEQUEÑO RAGONE / ABHS-FPR.
